“Miguel, estoy orando por ti y por tu familia, pidiéndole a Dios que los sostenga, que les dé paz en medio de todo esto y que no les falte ni la fe ni el amor que tanto han sembrado.
Confío en que Dios es justo, que nunca abandona, y que está con ustedes ahora más que nunca.
“Aunque pasen por el valle de sombra, no temerán mal alguno, porque Él está con ustedes” (Salmo 23).
Mis oraciones están con ustedes.”